Se acabó la clandestinidad. Después de tantos años escribiendo librojuego todo junto, resulta que ahora podemos hacerlo con el diccionario de nuestra parte.
La palabra «librojuego» ya aparece en el Diccionario de la lengua española de la RAE, recogida en su 24.ª edición, presentada el pasado 30 de octubre de 2026.
Puede parecer una noticia sin demasiada importancia, pero quienes llevamos años metidos en este mundillo sabemos que detrás de esa palabra hay una historia bastante larga. Autores, lectores, asociaciones y editoriales llevan mucho tiempo utilizándola y reclamando que se reconozca.
En Suseya Ediciones nos ha hecho especial ilusión, aunque solo sea porque llevamos años escribiéndola así. En las portadas, en los lomos de los libros, en nuestra web y prácticamente en cualquier sitio donde nos ha hecho falta.
Ahora podemos respirar tranquilos. La policía ortográfica ya no podrá venir a requisarnos los ejemplares. Aunque tampoco parecía tener muchas ganas de hacerlo.
¿Qué dice exactamente la RAE?
La palabra aparece escrita toda junta, sin guion y sin espacio, tal y como veníamos utilizándola.
El diccionario recoge dos acepciones. La primera se refiere a los libros infantiles que incorporan juegos para estimular el aprendizaje. La segunda, que es la que nos interesa especialmente, dice:
2. m. Libro cuya trama varía dependiendo de las elecciones que vaya efectuando el lector de entre las diversas opciones que se le van ofreciendo.
Podéis consultar ambas en la entrada de librojuego del diccionario de la RAE.
Es una definición bastante sencilla y, en realidad, tampoco necesita mucho más para explicar de qué estamos hablando. El lector se encuentra ante una historia en la que puede tomar decisiones y, dependiendo de lo que elija, las cosas sucederán de una manera u otra. Por supuesto, quienes conocemos los librojuegos sabemos que el asunto puede complicarse bastante. Tenemos aventuras con dados, fichas de personaje, combates, inventarios y sistemas que poco tienen que envidiar a los de algunos juegos de rol. También hay libros que prescinden de todo eso y dejan que las decisiones sean las únicas protagonistas.
Lo importante es que la historia cambia dependiendo de lo que hagamos.
En 2019 ya estábamos dando la lata con este asunto
Lo curioso es que no es la primera vez que hablamos de ello en nuestro blog. El 22 de febrero de 2019 publicamos una entrada titulada «¿Librojuegos o libro-juegos?».
En aquel artículo explicábamos por qué habíamos decidido escribir la palabra de una sola pieza. Era la forma recomendada por la comunidad española de ficción interactiva Dédalo y también la que defendía Fundéu.
Hablábamos, además, de la solicitud que se había presentado desde librojuegos.org para incluir el término en el diccionario. Incluso recordábamos la Guía de estilo editorial para librojuegos que elaboré junto a Jacobo Feijoo, una de las personas que más ha trabajado por la ficción interactiva en nuestro país.
Han pasado más de siete años desde entonces y nosotros hemos seguido a lo nuestro: publicando librojuegos y escribiendo la palabra exactamente igual. Nunca fue una cuestión de llevar la contraria a nadie. Sencillamente, nos gustaba más escrita así. Nos parecía natural, la utilizaba buena parte de la comunidad y nos daba la sensación de que identificaba mejor lo que estábamos haciendo.
Tampoco nos planteamos cambiarla porque no apareciera en el diccionario.
¿Era tan importante que la RAE reconociera la palabra?
Hace poco, en una entrevista, me preguntaron precisamente por este asunto. Comenté que nunca me había parecido especialmente importante cómo se escribiera la palabra, siempre que todos supiéramos de qué estábamos hablando.
Sigo pensando lo mismo.
Un librojuego no es mejor porque la RAE haya decidido incluir su nombre en el diccionario. Tampoco necesitábamos ese reconocimiento para seguir escribiendo, publicando y disfrutando de estas historias.
Además, conviene recordar que una palabra no está prohibida por el mero hecho de no aparecer en el diccionario. Ya sé que esto nos estropea un poco la broma de estar por fin dentro de la legalidad, pero las cosas son así.
Dicho esto, me alegro de que la hayan incluido.
Los librojuegos llevan décadas formando parte de nuestras vidas. Muchos los descubrimos de pequeños, cuando aquellas colecciones de aventuras nos permitían elegir qué camino seguir, enfrentarnos a monstruos o encontrar una muerte bastante absurda por haber tomado una decisión equivocada.
Después llegaron años en los que parecía que habían desaparecido de las librerías, aunque nunca dejaron de existir. Siempre hubo gente escribiendo, jugando, organizándose y buscando maneras de mantener viva esta afición. Por suerte, ahora tenemos nuevas propuestas, autores y editoriales. Hay librojuegos para casi todas las edades, de géneros muy distintos y con formas de jugar que hace años seguramente ni nos habríamos planteado.
Que la palabra aparezca en el diccionario no cambia nada de todo esto, pero ayuda a dar nombre y visibilidad a algo que lleva mucho tiempo entre nosotros. Quizá también sirva para que alguien que nunca ha leído uno se pregunte qué demonios es un librojuego y termine descubriéndolos. Solo por eso ya merece la pena.
Una reivindicación de toda una comunidad
Este reconocimiento no es mérito de una sola persona ni de una editorial concreta.
Detrás hay muchos años de trabajo. Gente que ha escrito artículos, organizado encuentros, recuperado libros antiguos, creado comunidades, publicado nuevas aventuras y explicado una y otra vez qué son los librojuegos y por qué siguen teniendo tanto que ofrecer. También están quienes se tomaron la molestia de solicitar formalmente la inclusión de la palabra en el diccionario. Merecen que nos acordemos de ellos ahora que finalmente aparece recogida.
Desde Suseya nos alegra haber puesto nuestro pequeño granito de arena. Aunque, siendo sinceros, nuestra principal aportación ha consistido en seguir publicando libros con la palabra librojuego escrita en el lomo. Algo es algo.
Siete años después, cumplimos nuestra palabra
Al recuperar la entrada que publicamos en febrero de 2019 he encontrado un detalle que me ha hecho bastante gracia.
Terminábamos aquel artículo con esta frase:
«Iremos informando de los avances de este tema».
Bueno, pues hemos tardado algo más de siete años en dar la siguiente noticia, pero aquí estamos. Nadie podrá decir que no cumplimos lo prometido. Ahora que la RAE reconoce oficialmente el término, nosotros seguiremos haciendo exactamente lo mismo: escribir librojuego todo junto y publicar historias en las que el lector tenga la última palabra.
La única diferencia es que, cuando alguien nos pregunte si se escribe librojuego o libro-juego, podremos señalar el diccionario… Aunque probablemente seguiremos señalando nuestra estantería.
¡Larga vida a los librojuegos!
